Visceral Zine
es el resultado de muchas experiencias, ideas, personas, pláticas, cigarros y cafés. Entre todos estos momentos, a principios de 2021 existió una conversación muy particular, en una madrugada de 2021, involucrando a nuestro fundador, un sillón, un cenicero, un gatito llamado Orión, y Daniel Furlong (modelo, stylist, scouter y activista). 

Un Cuerpo Desnudo

Escrito por Daniel Furlong

Foto: Pablo Méndez Zarazúa / Modelo Daniel Furlong

Un cuerpo desnudo es lo más honesto que un ser humano puede hacer.

Un cuerpo desnudo carece de las capas de mentiras que fueron impuestas por los colonizadores, culpando a quienes intentaban someter, llamándolos salvajes por vivir en equilibrio con la naturaleza, su entorno y su piel.

Una de las muchas cosas que dejó la colonización fue crear vestimentas en la sociedad, imponiendo una “posición” social a través de “uniformes” de acuerdo a sus necesidades estructurales, inyectando con esto una dosis de culpas con dogmas para hacernos olvidar algo:

Somos perfectos, sin ropa, siendo libres, sin prejuicios, machismos, clasismos, sin todas esas cosas que nos alejan de ser humanos, creando diferencias e inseguridades que nos desgastan al querer encajar, pertenecer y ser aceptades por “cosas” que ponemos sobre nuestros cuerpos; cuando tal vez, sin todo esto, no tendríamos que preocuparnos por encajar y podríamos ver que tenemos mucho más en común de lo que pensamos, aceptando lo frágiles que somos y con esto, nuestra humanidad.

¿Porque la sociedad quiere castigar un cuerpo desnudo?

Castigan la verdad, llamándolo vulgar, perverso, sucio o salvaje cuando en realidad solo se muestran los sentimientos ocultos que se provocan al enfrentarse con lo que se ha tratado de reprimir y controlar para el beneficio de los responsables de una mentira.

Desnudarse es el acto más revolucionario y honesto que podemos hacer hacia nosotres mismes y con quienes lo compartimos.

Las personas se incomodan con esta verdad. Existen tantos años reprimiendo este tema (principalmente por dogmas), que al enfrentarse a su sinceridad, se quebrantan nuestros instintos, recordándonos lo humanos que podemos llegar a ser.